En términos generales, para que una persona concurra a una consulta, debe haber llegado a una cierta percepción o insight de que algo no anda bien, de que algo ha cambiado o modificado o bien, se percibe a sí mismo con ansiedad y temores. Esto últimos pueden ser tan intensos o intolerables que recurre en la entrevista a una negación y resistencia sistemática, de tal manera que, mágicamente, busca asegurarse de que no pasa nada, logrando que el técnico no reconozca nada anormal en él. En alguna ocasión se ha definido como enfermo a toda aquella persona que solicita una consulta; abstracción hecha de que tal definición carece de valor real, es sin embargo cierto que el entrevistador debe aceptar ese criterio, aunque sea solamente como incentivo para indagar detalladamente tras las represiones y negaciones o escotomizaciones del entrevistado. B. José. 1964. La Entrevista Psicológica, Su empleo en el diagnóstico y la investigación.
